lunes, junio 18, 2007

Andrés Brignardello

Andrés Brignardello: documentalista, escritor, ex político y funcionario municipal

Cuando la política convierte el odio en indiferencia

Su padre perteneció al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y murió en un enfrentamiento con militares; su casa fue allanada por agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI). Hoy está preparando un documental sobre la vida del sacerdote inglés Miguel Woodward, ejecutado político de la dictadura. Y resulta que no guarda absoluto rencor ni pena. “Pasó mucho tiempo. Ahora me toca vivir a mí”.

Daniela Barría R.

Andrés Brignardello Valdivia (38, soltero) vivió su infancia durante el gobierno popular de Salvador Allende, y la adolescencia bajo las garras de los uniformados que se tomaron el país en 1973. Cuando cumplió 18 años, decidió estudiar Castellano en la Universidad Católica de Valparaíso (UCV) para no dejar la ciudad que lo vio nacer, ni a su familia que perdió a su jefe de hogar cuando trataba de echar abajo una torre de alta tensión como protesta contra la dictadura. Justo cuando lo estaba logrando, llegaron los hombres de la CNI y le dispararon sin pensarlo dos veces.


Hoy es Director del Departamento de Deportes de la Municipalidad de Quilpué, y además autor del libro “Valparaíso Anarquista” (2006, autoedición) y del documental “1985- Valparaíso Cárcel Pública” (2005). Brignardello ha pasado su viva en constante pugna con otros (generalmente con hombres de la política) y consigo mismo, ya que no por casualidad llegaron a sus brazos tres hijos, pero sin un amor de esos que son para toda la vida (“nunca me casé…y ya no lo hice”).

Combatir y luchar por ideales concretos, sin importar lo que pudiese pasar, parecen ser los hilos que han movido a este hombre de hablar rápido, andanzas bohemias y protagonista de historias insólitas. Mientras fuma, se divierte recordando aquella vez cuando- por allá en 1987 y bajo la instrucción de la base operativa del Partido Comunista en el que militaba- tuvo que quemar 8 micros en Viña del Mar como una forma de manifestación en contra de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 11 de Septiembre del ’73. “Y como andábamos en un grupo mixto, decidimos que lo mejor era pasar piola estando en parejas y simulando ser pololos por un buen rato. ¡Pero bien pololos po’h! (risas)”.

Medio resentido, medio justiciero

Cuando Andrés tenía que decidir qué estudiar al cumplir la mayoría de edad, no lo pensó mucho. Él mismo reconoce que eligió Castellano en la UCV porque “estaba en la Jota (Juventudes Comunistas) y era una carrera muy compatible en términos de pensamiento y movimiento estudiantil con la militancia en el partido”. Pero al cabo de meses, las ganas ya no eran las mismas y la mente estaba puesta en otros fines.

“Yo en primer año me di cuenta que no me gustaba la carrera. Aparte, no me daba el tiempo para estudiar y cumplir con la Jota. Siempre estuve metido en cosas culturales y, por eso, cuando decidí cambiarme de carrera, lo hice a Música. Y tampoco pude seguir, porque es peor que Castellano. Te demanda más tiempo y es mucho más absorbente. Yo estaba en otra po’h. ¡Yo quería echar a Pinochet! Vivíamos para eso”.

En su segunda carrera tampoco duró demasiado. Sólo un año más que en la anterior. Y, sin embargo, no desesperó como podría haberlo hecho un joven que, teniendo los recursos, se daba cuenta que ser universitario no era lo suyo. “En esos tiempos yo aspiraba solamente a una cosa: a lo político. Todo mi tiempo se iba en reuniones con gente del partido o en idear planes para protestar en contra de la dictadura. Mi padre había sido muerto en 1985 mientras luchaba por la libertad cuando yo tenía apenas 17 años. Imagínate…”.

Llega la democracia… ¿y?

En 1990 cambia la historia de Chile. Luego del plebiscito llega la democracia, y su rostro oficial es Patricio Aylwin, Demócrata Cristiano. “Recuerdo que ese año llegó mi primer hijo y también comenzó la crisis de los comunistas. A mi me dio lata la actitud de la gente del partido, a pesar de que mi padre murió luchando en su nombre. Me di cuenta que la Jota siempre se ha autodefinido como un grupo de vanguardia, formado por intelectuales que se hacen llamar ‘la entidad superior del movimiento obrero’ y que piensan que el mundo es blanco y negro. Yo creo que la gente tiene sabidurías populares propias y que no puede estar tan equivocada al votar todos estos años por la Concertación. Y bueno, tuvimos esa discusión interna en el partido y, por supuesto, ¡nos echaron cagando a todos! (risas)”.

Un par de años después se integró al Partido Por la Democracia (PPD). “Estuve 4 años militando, y al final igual terminé renunciando. Es que ese es un partido para hacer negocios solamente. Aquí, en la Quinta Región, el político que manda es Rodrigo González. Ningún otro más. En el último Consejo General del PPD se votó un planteamiento para que él pudiese asumir la presidencia del partido. Y 99 personas votaron a favor y yo voté en contra. En ese momento me di cuenta que estaba (Guido) Girardi mirándome, y decía: ‘¡siempre remando pa’l otro la’o! (risas)’”.

Fue en ese momento en que se alejó de los partidos políticos. No quiso saber más de votaciones, conspiraciones o artilugios políticos convencionales. “Mi apetito de poder no es tan grande como el de muchos. A mí me gustan otras cosas: he escrito libros, he hecho documentales ¿cachai?… Toda la energía y mi tiempo la estoy dedicando a hacer política, pero una mucho más cercana a la gente”.

Cuando Andrés comienza a hablar de qué se trata su propia visión de la política, le brillan los ojos. Hace una pausa entre que toma el cigarro con su mano derecha y bebe un sorbo de bebida. Después respira hondo y enfatiza: “Me he dedicado a dar a conocer las historias sindicales, poblacionales y artísticas de las personas comunes y corrientes de Valparaíso y Viña del Mar, que no tienen huellas concretas ni registro alguno. Siempre he pensado que esta despreocupación de retratar al habitante del cerro se manifiesta claramente en los nombres de las calles principales de las urbes. Fíjate en la Plaza Sotomayor, las avenidas Almirante Montt, Errázuriz o San Martín… Todas vinculadas a agentes del poder, ¿viste? Mi forma de hacer política es distinta. Yo trabajo para la gente y no me importa vender o ser reconocido. Yo quiero que otros sean los distinguidos”.

Finalmente, de la nada, recuerda cuando su casa en Viña del Mar fue allanada por la CNI meses después de saber que jamás volvería a ver a su padre. “En ese tiempo mis ideales los tenía claros. Mi meta era una sola: que se acabara la dictadura. Y gasté todo mi tiempo de cabro en eso hasta que lo logramos. Ahora pienso en qué pasó con la forma de hacer política y cuáles son los fines de estar metido en estos tiempos, y no puedo pensar en nada… Los jóvenes no tienen idea contra qué pelear. Muchos no están ni ahí con cambiar el mundo. Pero bueno, qué se le va a hacer. Si hasta mi hijo mayor es medio anarkista. Para mí ha pasado mucho tiempo. Ahora me toca vivir a mí y mirar desde afuera”.

viernes, junio 01, 2007

Entrevista a Rafael Cavada

Rafael Cavada, periodista y productor de “Epopeya”:


“Darle un corredor marítimo a Bolivia sería ideal para terminar con esta pelea tan de siglo XIX”

Quien fuese el corresponsal de TVN en las pugnas internacionales más importantes de los últimos años, dejó como obra final en ese canal- antes de cambiarse en enero pasado a MEGA- el documental chileno más polémico de esta década. Y claro, tenía que serlo si Cavada partió a Perú y Bolivia a reabrir la llaga más dolorosa que pena en la historia de los dos países: la Guerra del Pacífico.


Rafael Cavada (39; nacido en Vallenar; soltero) ha sido el centro de las miradas en el último tiempo desde que salió de TVN y se fue a MEGA para participar en el programa “La Liga” (Jueves, 22:00 horas), donde juega cada semana a ser recolector de basura, interno de un hospital psiquiátrico o miembro de la población penal en una cárcel santiaguina.

El periodista egresado de la Universidad de Chile habla rápido, pero es claro y conciso. Se viste como rockstar y adora la vida de adolescente rebelde- sus tatuajes, ropa de cuero negro y la moto que lo lleva a todas partes lo prueban-, aunque discutir sobre política y relaciones internacionales es su verdadera pasión.

Así es la vida del cuarto hombre más deseado de Chile según emol.com: llena de contradicciones. Y un claro ejemplo lo vivió el 14 de marzo, cuando el directorio de TVN decidió censurar “Epopeya”- el documental que recoge las versiones de Perú, Bolivia y Chile sobre la Guerra del Pacífico- que él produjo. Nadie explicó el porqué de la medida, siendo éste un proyecto que se presentó a concurso ante el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) y que ganó por su “alto contenido histórico”. Lo más insólito fue que el mismo organismo que vetó su salida al aire, decidió ponerlo en pantalla recién un mes desues, como si nada hubiese ocurrido.

¿Cuál crees que fue la razón por la que se decidió no emitir “Epopeya” en la fecha que correspondía?

-“Epopeya” es un producto chileno que incluye las visiones de otros países, con el fin de hacer un producto que contribuyera a enseñar. Lamentablemente, las Cancillerías (peruana y chilena) metieron la cola por razones que no entiendo. Mi teoría es que después del error de la “Ley Arica”, y ante la cercanía de la marcha de Ollanta Humala, el gobierno peruano necesitaba algunos gestos para bajarle el perfil a las disputas nacionalistas peruanas. Y pienso que ese gesto fue la suspensión del documental. Pero bueno, al menos me queda la tranquilidad de que ha sido bien recibida por el público de los tres países.

Pero en algunos foros peruanos de Internet se comenta la omisión de detalles como el rescate de 62 marinos de la Esmeralda que realizó la tripulación del Huáscar. ¿Fue algo premeditado o simplemente se les olvidó incluirlo?

-Es que todo eso lo mostramos en un reportaje anterior que dio origen a “Epopeya”: “Esmeralda: las profundidades de la historia”… Me parece que tienen razón, pero también hay que tomar en cuenta que este es un documental chileno y no uno sobre las acciones peruanas. Aún así, pusimos una parte en que específicamente Miguel Grau es recordado como un héroe.

En “Epopeya”, tú te paras en una escuela boliviana y le dices al profesor que te habían contado una historia diferente en el colegio sobre la causa de la guerra. ¿Te creíste el cuento del chileno que tenía que salvar la situación y explicar que la verdad era otra?

- Es que la situación no era nueva para mí. A los 9 años, viviendo en Uruguay, tenía un profesor de historia boliviano. Y me vi enfrentado a la misma situación de tener que decirle: “¡pero señor, a mí me enseñaron otra cosa!” (Risas)... Respecto a lo de “Epopeya”, leí en un foro que se me criticaba por no haberle contra-preguntado al maestro. ¡Esa crítica sí que está fuera de foco! Mi labor no era cuestionarlo, sino simplemente hacer que él me muestre su versión y contrastarla con la mía. Pero ponerme a pelear con él… ¡Ese es nacionalismo barato! Yo no podría ser chovinista, porque he vivido mucho tiempo fuera de Chile, entonces no prendo con esas cosas.

¿Qué te pasaba cada vez que historiadores peruanos y bolivianos afirmaban que esta guerra tan dolorosa para ellos había comenzado por la ambición de los chilenos?

-Pienso que la Guerra del Pacífico son tres contiendas diferentes según qué país la cuenta. Cuando dicen “la ambición chilena fue la causa del conflicto”, hay que cambiarle una palabra: fue el expansionismo chileno. Y sí, es una causa mediata, pero la causa inmediata fue el alza del impuesto del salitre. No obstante, en ese momento- y lo dijo el historiador peruano- los tres países estaban en proceso de expansión. Bolivia había elegido ir hacia el centro de Latinoamérica -no hacia la costa- y Chile hacia el norte. Entonces sí, las visiones parecen contradictorias, pero en realidad son complementarias. No me pasó eso de decir: “esta gente está cagada de la cabeza, no sabe de lo que está hablando”.

¿Qué crees entonces que nos pasa como región latinoamericana que nos impide asumir nuestra historia y nuestros conflictos con altura de miras?

-Creo que faltan políticas gubernamentales de acercamiento. Cada país, durante doscientos años, ha llegado a tener puntos de vista que parecen absolutamente opuestos, pero que si tú los vas uniendo, encajan como las piezas de un rompecabezas. Yo creo que eso se logra incentivándolo como Gobierno. Chile tiene pocos puntos altos en una historia muy mala con Perú y Bolivia y, si no emezamos a ver las causas de estos conflictos, no vamos entender nunca que no somos todos tan buenos y ellos tan malos, sino que simplemente las cosas en la guerra son así.

¿Qué medida urgente crees que cada gobierno debe tomar para frenar de alguna forma esta histórica disputa?

-Hay que revisar los factores que tenemos primero: Bolivia tiene hoy día más gas del que puede utilizar y no lo quiere vender por Chile porque no le hemos una salida marítima psoberana. Suena como a principios del siglo XIX, ¿o no? Siento que llegó el momento de empezar a hablar de soluciones alternativas. Preguntar: “¿Qué quieren? ¿Un puerto soberano, una zona franca, una región entera?”. Sentémonos y analicémoslo. Siento que darle un corredor marítimo a Bolivia sería ideal para terminar con esta pelea tan del siglo antepasado. Hay que dejar atrás las ideologías del “¡qué me van a pedir mañana si hoy día les doy un pedazo de tierra!” o “¡devuélvannos todo lo que nos robaron!”. Además, querámoslo o no, somos el país más débil de América Latina en materia energética. ¡Tenemos que negociar!

martes, mayo 15, 2007

Javiera Mena

Javiera Mena, cantante y compositora popera:

“Quiero que prime la música que hago y no con quién me meto o con quién vivo”

No sabía que la revista Rolling Stone Chile le dio el quinto lugar en la categoría “Lo mejor de 2006” a su primer y único disco (“trato de no leer tanto lo que aparece en los medios para no desconcentrarme”). Le molesta hablar de su novia, y ya piensa en radicarse en México… La vida pasa rápido para esta cantautora, pero sabe exactamente qué debe hacer- y cómo- para no perder el rumbo.


Javiera Mena (24, santiaguina, soltera) es una chica relajada. El día de esta entrevista, filas y filas de personas trataban de subirse a las escasas micros del TranSantiago o a los copadísimos metros, mientras cientos de encapuchados conmemoraban el Día del Joven Combatiente destrozando todo a su paso. Pero ni siquiera el caos reinante del momento pudo sucumbir la tranquilidad y confianza que caracteriza a esta egresada de Composición del Instituto Projazz de la capital.

Elogiada por la crítica hasta decir basta, la Mena aún se siente rara cada vez que le piden un autógrafo. O cuando le sacan cientos de fotografías una vez instalada en el escenario. “Me desconcentro y hasta me llega a dar rabia”, dice. Pero es de esperarse, pues ha conseguido un nivel de notoriedad que sorprende, ya que recién en octubre del año pasado lanzó “Esquemas Juveniles” (Índice Virgen - Quemasucabeza, 2006), su primer y único disco.

¿Qué sientes al saber que Rolling Stone Chile eligió tu disco dentro de los Top 5 del año pasado y que emol.com lo consideró simplemente el mejor?

-¿En serio? No sabía eso… Es que trato de no leer tanto lo que aparece en los medios para no desconcentrarme, porque igual es difícil que hablen tanto de ti. O sea, no es difícil, es raro. Muchas veces me meto a los blogs y cacho que muchos me odian…

De hecho en un foro te hicieron pedazos por lo que dijiste de tu pasado medio junkie en el Clinic…

-Sí… Fue por lo de la quetamina. Yo también lo vi y hasta me deseaban la muerte (risas). Pero sabís que eso igual me gusta porque significa que existo y que estoy ahí. Y que si me odian es porque algo pasa.

¿Pero te arrepientes de haber contado eso?

-Es que yo sé que esa vez se me pasó la mano, pero el periodista me preguntó y yo respondí. Igual me encanta que hayan comentarios buenos y malos sobre mí, pero es diferente mi reacción con la prensa cuando se refieren a mi trabajo.

¿Cómo así?

-Es que trato de no leer los comentarios del disco. Prefiero revisar los foros, lo que está hablando la gente y lo que piensa, pero con los periodistas más bien me mantengo lejos, sobre todo si quieren saber algo de mi vida privada.

Yo creo que te deben preguntar a cada rato si es verdad que tienes polola…

-Sí, estoy chata ya, porque no me considero gay, ni de un ghetto, ni nada. Me encuentro moderna, en el sentido de no tener prejuicios como los de la Iglesia Católica o cosas por el estilo… (Silencio). Me da lata esa güeá, porque la otra vez me llamaron de Las Últimas Noticias y, aunque yo respondía con puros monosílabos, después salió igual… ¡y de titular más encima!

(Risas)…

-Igual es como chistoso, pero me molesta porque quiero que prime la música que hago y no con quién me meto, ni con quién vivo. Ahora estoy más cuidadosa, pero antes me sentaba con un periodista y, si me caía bien, empezaba a contar cosas libremente. De hecho, cuando di una entrevista a la revista Paula, la periodista fue muy simpática y le conté mil cosas off the record cuando me invitó a almorzar, que después publicó. Todo mal. Así que mejor ahora hablo de mi trabajo no más.

¿Crees que tu música está destinada a llegar a un grupo muy específico de gente? ¿Ese que se mueve en círculos más vanguardistas que populares?

-En estos momentos no estoy ni ahí con tocar para un ghetto, ¿cachai? A mí me encantaría salir a regiones y tocar para todo el mundo, porque la música que hago al fin y al cabo es popular. Y mientras a más gente llegue, mejor. Me encantaría pararme en un escenario como el del “Vive Latino”, por ejemplo. Incluso mis grupos favoritos son ultra mainstreem, como Abba, los Bee-Gees o los Carpenters.

¿Piensas que la diversidad de medios que se han referido a ti refleja de alguna manera la música que haces?

- Sí, mi música tiene mucho pop, por lo que me llaman de medios como la Ya Joven; pero también tiene otra parte muy rara, entonces no es solamente de una línea. Además trato de incluir harto de ciertas modas, y por eso me gusta vestirme y pintarme para los shows. Incluso ahora estoy agarrando un concepto más glam en el escenario que me permite llegar a otro público, ¿cachai? Creo que abarco ondas muy amplias, lo que se refleja en las notas que me piden.

En varios artículos se ha comparado tu música con la que hace Gepe, quien además es tu baterista. ¿Te molesta que te comparen siempre con él?

- Más que me comparen con Gepe, me molesta que no puedan encontrar un mérito creativo propio porque soy mujer. Él y yo somos co-generacionales y amigos, pero no siento que me haya influenciado ni que sea mi mentor, como escribieron una vez.

¿Sentiste que estabas trabajando con alguien especial cuando Alberto Fuguet dirigió el videoclip de “Esquemas Juveniles”?

-Trabajar con él fue muy ameno, porque no es un director histérico. Jamás sentí ninguna presión. De hecho, nunca he leído ninguno de sus libros, entonces para mí fue como estar bajo la dirección de una persona común y corriente. Lo que sí me pasó fue que cuando leí el guión quedé pa’dentro. Sonaba muy lindo cuando me contó sobre lo que tenía en mente. Ahí me di cuenta que tiene mucho talento.

¿Ha cambiado tu círculo de amistades con esto del reconocimiento? ¿Sales más que antes?

-No. Yo salgo muy poco, sobre todo ahora que estoy planteándome un segundo álbum. Prefiero quedarme, aunque igual me gusta salir de repente para agarrar ideas y ver a la gente. Qué más inspirador para hacer canciones que mirar a las personas, cómo se mueven… Pero no soy de ir a fiestas con los famosillos ni nada por ese estilo. Aunque una vez se me acercó Cristián Sánchez y me dijo que le gustaba mi música… (risas).

¿Tienes planes de irte a vivir fuera de Santiago, o quizás irte al extranjero en un futuro cercano?

- Sí, me quiero ir a México en algún momento. No altiro, pero como en tres años más o menos. Y aunque me encanta Chile y pretenda viajar de Arica a Punta Arenas, igual me quiero ir. El mercado es muy chico y estamos demasiado aislados… ¡estar aquí es como estar lo más lejos del mundo!