“Darle un corredor marítimo a Bolivia sería ideal para terminar con esta pelea tan de siglo XIX”
Quien fuese el corresponsal de TVN en las pugnas internacionales más importantes de los últimos años, dejó como obra final en ese canal- antes de cambiarse en enero pasado a MEGA- el documental chileno más polémico de esta década. Y claro, tenía que serlo si Cavada partió a Perú y Bolivia a reabrir la llaga más dolorosa que pena en la historia de los dos países: la Guerra del Pacífico.
Rafael Cavada (39; nacido en Vallenar; soltero) ha sido el centro de las miradas en el último tiempo desde que salió de TVN y se fue a MEGA para participar en el programa “La Liga” (Jueves, 22:00 horas), donde juega cada semana a ser recolector de basura, interno de un hospital psiquiátrico o miembro de la población penal en una cárcel santiaguina.
El periodista egresado de la Universidad de Chile habla rápido, pero es claro y conciso. Se viste como rockstar y adora la vida de adolescente rebelde- sus tatuajes, ropa de cuero negro y la moto que lo lleva a todas partes lo prueban-, aunque discutir sobre política y relaciones internacionales es su verdadera pasión.
Así es la vida del cuarto hombre más deseado de Chile según emol.com: llena de contradicciones. Y un claro ejemplo lo vivió el 14 de marzo, cuando el directorio de TVN decidió censurar “Epopeya”- el documental que recoge las versiones de Perú, Bolivia y Chile sobre la Guerra del Pacífico- que él produjo. Nadie explicó el porqué de la medida, siendo éste un proyecto que se presentó a concurso ante el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) y que ganó por su “alto contenido histórico”. Lo más insólito fue que el mismo organismo que vetó su salida al aire, decidió ponerlo en pantalla recién un mes desues, como si nada hubiese ocurrido.
¿Cuál crees que fue la razón por la que se decidió no emitir “Epopeya” en la fecha que correspondía?
-“Epopeya” es un producto chileno que incluye las visiones de otros países, con el fin de hacer un producto que contribuyera a enseñar. Lamentablemente, las Cancillerías (peruana y chilena) metieron la cola por razones que no entiendo. Mi teoría es que después del error de la “Ley Arica”, y ante la cercanía de la marcha de Ollanta Humala, el gobierno peruano necesitaba algunos gestos para bajarle el perfil a las disputas nacionalistas peruanas. Y pienso que ese gesto fue la suspensión del documental. Pero bueno, al menos me queda la tranquilidad de que ha sido bien recibida por el público de los tres países.
Pero en algunos foros peruanos de Internet se comenta la omisión de detalles como el rescate de 62 marinos de la Esmeralda que realizó la tripulación del Huáscar. ¿Fue algo premeditado o simplemente se les olvidó incluirlo?
-Es que todo eso lo mostramos en un reportaje anterior que dio origen a “Epopeya”: “Esmeralda: las profundidades de la historia”… Me parece que tienen razón, pero también hay que tomar en cuenta que este es un documental chileno y no uno sobre las acciones peruanas. Aún así, pusimos una parte en que específicamente Miguel Grau es recordado como un héroe.
En “Epopeya”, tú te paras en una escuela boliviana y le dices al profesor que te habían contado una historia diferente en el colegio sobre la causa de la guerra. ¿Te creíste el cuento del chileno que tenía que salvar la situación y explicar que la verdad era otra?
- Es que la situación no era nueva para mí. A los 9 años, viviendo en Uruguay, tenía un profesor de historia boliviano. Y me vi enfrentado a la misma situación de tener que decirle: “¡pero señor, a mí me enseñaron otra cosa!” (Risas)... Respecto a lo de “Epopeya”, leí en un foro que se me criticaba por no haberle contra-preguntado al maestro. ¡Esa crítica sí que está fuera de foco! Mi labor no era cuestionarlo, sino simplemente hacer que él me muestre su versión y contrastarla con la mía. Pero ponerme a pelear con él… ¡Ese es nacionalismo barato! Yo no podría ser chovinista, porque he vivido mucho tiempo fuera de Chile, entonces no prendo con esas cosas.
¿Qué te pasaba cada vez que historiadores peruanos y bolivianos afirmaban que esta guerra tan dolorosa para ellos había comenzado por la ambición de los chilenos?
-Pienso que la Guerra del Pacífico son tres contiendas diferentes según qué país la cuenta. Cuando dicen “la ambición chilena fue la causa del conflicto”, hay que cambiarle una palabra: fue el expansionismo chileno. Y sí, es una causa mediata, pero la causa inmediata fue el alza del impuesto del salitre. No obstante, en ese momento- y lo dijo el historiador peruano- los tres países estaban en proceso de expansión. Bolivia había elegido ir hacia el centro de Latinoamérica -no hacia la costa- y Chile hacia el norte. Entonces sí, las visiones parecen contradictorias, pero en realidad son complementarias. No me pasó eso de decir: “esta gente está cagada de la cabeza, no sabe de lo que está hablando”.
¿Qué crees entonces que nos pasa como región latinoamericana que nos impide asumir nuestra historia y nuestros conflictos con altura de miras?
-Creo que faltan políticas gubernamentales de acercamiento. Cada país, durante doscientos años, ha llegado a tener puntos de vista que parecen absolutamente opuestos, pero que si tú los vas uniendo, encajan como las piezas de un rompecabezas. Yo creo que eso se logra incentivándolo como Gobierno. Chile tiene pocos puntos altos en una historia muy mala con Perú y Bolivia y, si no emezamos a ver las causas de estos conflictos, no vamos entender nunca que no somos todos tan buenos y ellos tan malos, sino que simplemente las cosas en la guerra son así.
¿Qué medida urgente crees que cada gobierno debe tomar para frenar de alguna forma esta histórica disputa?
-Hay que revisar los factores que tenemos primero: Bolivia tiene hoy día más gas del que puede utilizar y no lo quiere vender por Chile porque no le hemos una salida marítima psoberana. Suena como a principios del siglo XIX, ¿o no? Siento que llegó el momento de empezar a hablar de soluciones alternativas. Preguntar: “¿Qué quieren? ¿Un puerto soberano, una zona franca, una región entera?”. Sentémonos y analicémoslo. Siento que darle un corredor marítimo a Bolivia sería ideal para terminar con esta pelea tan del siglo antepasado. Hay que dejar atrás las ideologías del “¡qué me van a pedir mañana si hoy día les doy un pedazo de tierra!” o “¡devuélvannos todo lo que nos robaron!”. Además, querámoslo o no, somos el país más débil de América Latina en materia energética. ¡Tenemos que negociar!
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